EL SUEÑO DE LOS PIRINEÍSTAS

A principios de siglo, ilustres pirineístas como Lucien Briet, Louis Ramond de Carbonnierés, Soler i Santaló, Ricardo del Arco, Lucas Mallada o Franz Scharader coincidían en un hermoso sueño: la necesidad de constituir un Parque Nacional en el mismo corazón de los Pirineos, en el Valle de Ordesa. El 15 de agosto de 1918 este sueño se hace realidad con la creación, por Real Decreto, del Parque Nacional de Ordesa, tan sólo tres semanas más tarde que otro paisaje emblemático, la montaña de Covadonga. La figura de protección abarcaba tan sólo 2100 hectáreas. En 1982 el Parque se amplió, pasando a denominarse Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, y contando con un territorio de 15600 hectáreas. Además, el Parque de Ordesa y Monte Perdido limita, al norte, con el Parque Nacional de los Pirineos franceses, configurando una zona protegida de setenta mil hectáreas, el macizo calcáreo más alto de Europa.

Ordesa forma parte de la Red de Parques Nacionales Españoles y ha sido declarado recientemente, junto con los circos glaciares de la vertiente francesa, Patrimonio Mundial por parte de la UNESCO. También cuenta con el "Diploma Europeo" concedido a los más importantes espacios medioambientales del continente.

El techo del Parque lo constituyen las llamadas "Tres Sorores" - el Monte Perdido (3355m.), Cilindro de Marboré (3328m.) y Soum de Ramond (3241m.) - . En este monumental macizo confluyen los valles de Ordesa, Añisclo, Escuaín y Pineta, excavados por los ríos Arazas, Bellós, Yaga y Cinca.

La altitud, la dura climatología y la adaptación al medio de los pobladores de su entorno hicieron posible la conservación de un ecosistema que mereció el más alto grado de protección: la categoría de Parque Nacional.

El paisaje del Parque ofrece grandes contrastes, de la aridez de los desiertos kársticos, a la permanente presencia de agua en los valles saltando en forma de cascada y atravesando cañones y barrancos cubiertos de una exuberante vegetación.

Dentro de un clima típicamente pirenaico, las grandes diferencias de altitud, entre 750m., en la entrada del Cañón de Añisclo, a los 3350 del Monte Perdido, generan una gran variedad climática. Varían también la humedad y la temperatura, creando inversiones térmicas que se reflejan en la distribución de los pisos de vegetación. Recuerdo de épocas de glaciación, permanecen los glaciares de Monte Perdido y Marboré.

En primavera, con la confusión de las nieves, los ríos y los arroyos, que han permanecido helados a lo largo del invierno, renacen caudalosos, conformando, con el paso de los siglos, gargantas y profundos valles con estruendosas cascadas de agua.

Los bosques ocupan el 18% de la superficie del espacio protegido, la vegetación incluye especies endémicas exclusivas de estas montañas, como la corona de rey o la oreja del oso. En la fauna destaca el apartado de aves, con especies tan emblemáticas como el quebrantahuesos, el águila real o el buitre leonado. En las heladas aguas habita una especie endémica, el tritón de los Pirineos. En 1990 se catalogó una nueva especie, la rana pirenaica. Entre los mamíferos destacan las marmotas y los sarrios. Desgraciadamente, ha desaparecido de nuestras montañas la subespecie pirenaica de cabra montés, el bucardo.

La zona de influencia del Parque Nacional comprende los términos municipales de Torla, Broto, Fanlo, Tella-Sin, Puértolas y Bielsa. Pueblos, gentes, que han ido modelando el paisaje siglo a siglo, aterrazando el terreno y pastoreando con sus ganados.

Del Parque de Ordesa y Monte Perdido, del bello sueño hecho realidad de nuestros primeros pirineístas, de sus normas, de su historia, de su fauna y su flora, de los pueblos y gentes de su entorno, vamos a hablar en esta página web.

Sirva esta pequeña presentación para que quienes se acerquen al Parque sepan que se encuentran en un espacio de valor único, en un tesoro que debemos de conservar intacto para herencia de futuras generaciones.

ALGUNOS DATOS
  • El Parque Nacional fue declarado como tal el 16 de agosto de 1918. En un principio su superficie protegida fue de 2000 hectáreas. El 13 de julio de 1982 se amplió a 15608 hectáreas.
  • El territorio del Parque es propiedad estatal en un 4,7%, municipal en un 89% y privada en un 6,3%. Comprende tierras de los Ayuntamientos de Bielsa, Fanlo, Puértolas, Tella-Sin y Torla.
  • El Parque cuenta con el Diploma Europeo, otorgado por el Consejo de Europa, y ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad y Reserva de la Biosfera por la UNESCO. Es también una de las zonas europeas de "Especial Protección para las Aves" (ZEPAS).
  • Las altitudes del Parque fluctúan entre los 750 y los 3355 mts. de la cima de Monte Perdido. Las precipitaciones anuales van de 900 a 2000mm., con temperaturas mínimas de hasta 20 grados centígrados bajo cero y máximas de alrededor de 35 grados.
EL PAISAJE Y LA HISTORIA GEOLÓGICA DEL PARQUE NACIONAL DE ORDESA Y MONTE PERDIDO

Con este artículo se pretende añadir al placer del paseo en el entorno del parque, la satisfacción de comprender algunos de los procesos geológicos que ocasionaron el paisaje que hoy podemos contemplar.

Unas explicaciones sobre la geología que podemos leer en el paisaje del Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, orientadas al visitante con simple curiosidad por las cuestiones geológicas.

De una manera muy general debemos recordar que las cordilleras de montañas corresponden a cadenas de plegamiento y que en su formación e historia podemos diferenciar tres etapas: una primera de sedimentación, que en nuestro caso abarca la era Secundaria o Mesozoico, una segunda etapa de plegamiento, que tendría lugar en el Terciario, y una tercera y última etapa de erosión, que se solaparía con la de plegamiento y llega hasta la actualidad.

La etapa de sedimentación es la responsable de que en el ámbito del Parque podamos diferenciar distintas litologías (areniscas, calizas, dolomías y margas), acumuladas en un medio sedimentario predominantemente marino, tal como lo evidencian los restos fósiles que podemos encontrar como bivalvos, ostreidos, equínidos y foraminíferos (lacazinas, alveolinas y numulites).

Para entender la disposición de esta cuenca sedimentaria marina norpirenaica y de una forma muy simplista pero gráfica, podemos decir que se correspondería con una prolongación del actual golfo de Vizcaya y se trataría, por tanto, de un brazo marino del océano Atlántico.

Los espesores de los sedimentos son espectaculares, pudiendo variar de unos lugares a otros de manera considerable. La elevada resistencia de los materiales sedimentarios "duros" a la erosión nos permite reconocer salientes y resaltes en el paisaje, mientras que la escasa resistencia de los "blandos" constituyen depresiones o entrantes en los escarpes.

La etapa de plegamiento es el resultado de un empuje de Iberia a Europa, que genera fuerzas de compresión entre ambas, provocando el plegamiento de la cuenca norpirenaica de sedimentación marina y su emersión.

En el Parque Nacional podemos reconocer fácilmente estructuras tectónicas relativas a esta etapa como son las deformaciones internas en la unidad de Monte Perdido, que dieron lugar a pliegues y cabalgamientos. Su mejor exponente lo constituyen las partes altas del macizo de Las Tres Sorores: Cilindro, Monte Perdido y Soun de Ramond.

En el Cilindro podemos reconocer visualmente las deformaciones internas de la Unidad de Monte Perdido, por la presencia del espectacular pliegue tumbado en las proximidades de su cumbre.

Finalmente tenemos la etapa de erosión, en la que los agentes meteorológicos van a provocar el desmantelamiento y la movilización de los materiales previamente sedimentados y plegados. El modelado actual es consecuencia de la acción erosiva de los glaciares, del encajamiento de la red fluvial que hoy conocemos y de unos impresionantes procesos de disolución de calizas.

Los procesos erosivos citados son fácilmente reconocibles desde el punto de vista paisajístico por el visitante, en las siguientes morfologías típicas de cada uno de ellos:

  • Acción erosiva de glaciares, con la presencia de valles colgados, suelos poligonales, suelos estriados y coladas de bloques.
  • Encajamiento de la red fluvial, con el desarrollo de cañones, cascadas y meandros.
  • Disolución de calizas o procesos kársticos, con la presencia de cuevas y cavernas, lapiaz, dolinas y simas, surgencias o manantiales, y sistemas kársticos activos con galerías o grutas
Dentro de esta etapa dominantemente erosiva, podemos reconocer que en ciertos lugares se han producido y se siguen produciendo acumulaciones de materiales que responden a depósitos de acarreos por los actuales cauces fluviales de fondo de valle, terrazas fluviales, derrubios de ladera, conos de deyección y morrenas.

LA RED ESTATAL DE PARQUES NACIONALES

El Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido forma parte de la Red Estatal de Parques Nacionales de España, como parque representativo de la alta montaña, el mayor macizo montañoso calcáreo de Europa Occidental. Junto a Ordesa, representan a territorios de alta montaña, aunque de diversas características, el también pirenaico Parque de Aigüestortes i Estany de San Mauirici; el Parque Nacional de Picos de Europa, de 64.600 hectáreas de extensión en tres comunidades autónomas, y Sierra Nevada, el más reciente, que se extiende sobre 86.208 hectáreas de las altas montañas andaluzas. Montaña también, aunque muy diferente a la de la Península Ibérica, en el Parque del Teide. También en Canarias se encuentran los parques de la Caldera de Taburiente, una caldera erosiva con pinar canario, vegetación de matorral de alta montaña y vegetación de fondo de barranco; Timanfaya, de paisaje volcánico, y, en Gomera, Garagonay, declarado como Patrimonio Mundial por la Unesco.

Las Tablas de Daimiel representan a los humedales, mientras los paisajes mediterráneos se encuentran en los Montes de Toledo, en Cabañeros.

Completa la red de parques el balear Parque Nacional del Archipiélago de Cabrera, que acoge valiosas especies de aves marinas. La figura de Parque Nacional de España se aprobó en forma de ley en el Senado en 1916 presentada por Pedro Pidal, marqués de Villaviciosa de Asturias. El primer parque constituido fue el de la Montaña de Covadonga, pocos días antes de que también se creara el Parque Nacional de Ordesa, el 16 de agosto de 1918.